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Blog de Victoria Vázquez R.

"Una isla y algunos balones fuera"

Este es el título de un ARTÍCULO de Juanjo Muñoz, profesor de filosofía y director del IES Antonio Domínguez Ortiz (Sevilla). Por supuesto el tema es un tanto espinoso y, como él mismo dice, no es para "generar amigos", porque afirma que "el problema de la educación en España somos los profesores". Uf, ¡qué valiente!.

Lo cierto es que merece la pena leer el artículo y echarle un vistazo a los comentarios que ha suscitado que, como podréis imaginar, vierten opiniones de todos los colores. Yo, particularmente, soy de las que piensan que el profesorado no es el problema sino uno de los problemas de la educación en España. A nosotros se unen padres, inspectores, consejeros, secretarios generales, ministros, la escala de valores de esta nuestra sociedad actual....

Lo que está claro es que el tema invita a la reflexión. 

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11 comentarios

Roberto de Saint-Loup -

No te pongas calderoniana, querida Fátima. Ya sabemos cómo se las gastan los duendes de la linotipia. Vete y no peques más, hija mía. Pero, atendiendo a lo que importa, no acabo de entender muy bien la fijación que tienen algunos con la expiación de no se sabe qué culpa. Y no sé qué pensar, pues si bien, por un lado, me recuerda resabios de tipo judeocristiano, por otro me evoca la típica mala conciencia del progre, siempre nostálgico de la revolución pendiente (en el supuesto de que haya creído alguna vez en ella, que esa es otra), y tocado de cierto dejo de amargura por las renuncias y concesiones políticas a las que ha tenido que plegarse. A mi modo de ver, se trata de una mera transposición al plano personal de las frustraciones de la socialdemocracia a la sazón reinante, que, por no haber sabido, querido o podido realizar cambios de mayor calado que aliviaran las condiciones de los que son “maltratados por la vida”-en palabras de la propia Fátima- pretenden que los docentes lo hagan en una segunda convocatoria. De esta manera, los profesores vendríamos a convertirnos en el instrumento llamado a paliar su desasosiego de gente bienpensante, creando espacios de igualdad, y de disciplina compartida. Lo que no estaría nada mal, si no supiéramos, a estas alturas del curso académico, que nos están vendiendo mercancía averiada. Porque su igualdad ha devenido en igualitarismo, donde la excelencia no es bienvenida, según se nos dice, por elitista, y donde su disciplina compartida se ha convertido en pretexto para que los energúmenos se adueñen del aula y, -para mayor escarnio- los docentes tengan que celebrar sus rebuznos como exquisiteces propias de la creatividad adolescente. Nada nuevo, porque esto es público y notorio desde 1990, en que entró en vigor el evangelio logsiano. Para comprobarlo, bastaría con algo tan sencillo como oír a los profesores, ninguneados una y otra vez con ocasión de las distintas reformas educativas por las que el país ha pasado. Todo termina pagándose, claro, y ahí queda el informe PISA, como aviso para navegantes. ¿Y los responsables del desafuero han entonado la palinodia? No sólo no lo han hecho –basta oír las declaraciones de Álvaro Marchesi, César Coll, Jesús Palacios e tutti quanti para comprobarlo- sino que andan crecidos prometiendo más de lo mismo tras fabricar toda una generación de analfabetos. Es lo suyo, el progre es un espécimen que cree estar en posesión de la verdad, que sus actos van en el sentido de la Historia y que debe ser juzgado, no por el resultado de sus acciones, sino por la bondad de las intenciones que las animan. De modo que si aquellas son buenas, los resultados son irrelevantes. O, peor aún, que si los resultados son nefastos, habrá que buscar algún chivo expiatorio a quien colgarle la responsabilidad del fracaso. Dicho para que me entiendan: que si un profesor es agredido, ello debe ser porque alguna chorradita del Diseño Curricular Base (DCB) no habrá sido colocada en su debido sitio o porque algún criterio de evaluación debe andar descabalado. Y pintan bastos para los docentes. Y en esta tesitura algún visionario agarra, va y pontifica: “el problema de la educación en España somos los profesores”, así, sin más. Sin duda un ataque de modestia, pensará alguno. Pues no señor, porque acto seguido se nos deja constancia de que en su blog coinciden docentes que son excepcionales, que echan tela (sic) de horas extras, que se lo curran (sic). Y, claro, con ese material humano los resultados académicos de su centro no tienen por menos que ser esplendorosos. ¿Impudor dicen ustedes? Desde luego que sí. Pero más que eso lo que subyace tras esta rotundidad es la idea de que se está en posesión de la verdad absoluta y el discrepante ha de moverse necesariamente en las tinieblas de la reacción. Si además de eso, tal lenguaje resulta agradable a los dueños de la finca educativa, los objetivos habrán resultado plenamente alcanzados. Por lo demás, perdonen la extensión del discurso.

fatima -

Perdon por ese deque, juro que por mi honor que es un error informatico, no vaya a ser que me retire su excelencia la palabra

Fatima -

Querido amigo Roberto:
Siento disentir pero creo de que admitir nuestra parte de responsabilidad no resta ni un apice a la responsabilidad de la Consejeria y como con ella, mas bien con la Delegación y la desplanificación, peleo de frente , con la espada en vez de con la pluma, que ya sabe usted que soy mujer guerrera, puedo decir, con la frente alta y la tarea hecha, que tenemos, algunos mas que otros, parte de esa culpa que Juanjo nos infiere.
En cuanto a que esa frase, que seguro me has oido antes, de que algunos alumnos no nos tienen mas que a nosotros, tengo que admitir que a mi se me encoge el alma cuando esos que nos "maltratan" son maltratados por la vida , y a diario y aunque debo ejercer, con rigidez como sabes, la disciplina para no lesionar el derecho de otros a estudiar, se me queda un cierto sabor acre en la boca.

Roberto de Saint-Loup -

Y empanadas.

Juanjo -

Lo lamento, D.Roberto, no es el lugar. En mi blog e instituto hago planteamientos, y es en mi blog e instituto donde ofrezco alternativas. Además, visto lo visto, o ha entendido usted poco o ha entendido usted nada. ¿Recetas quiere Don Roberto? Hay "guisos" muy variados. Nada más.

Roberto de Saint-Loup -

UTOR. Roberto de Saint Loup.
¡Error imperdonable el mío, Dº/Dª Juanjo, el no haber tenido en cuenta la perspectiva de género!. Seguro que a partir de este momento me encuentro en el punto de mira de algunos de los observatorios creados por Dª Cándida para vigilar el estricto cumplimiento de tan ineludible norma. Por lo que a la democracia se refiere, me atengo a la célebre boutade de Sir Winston Churchill cuando afrimaba que "el sistema liberal es el peor de los posibles, con excepción de todos los demás". Pero eso es una cosa, y otra muy distinta decir que "manda el pueblo". Mi credulidad no llega a tanto, créame, y menos en época electoral. Pero ese no es problema. El problema estriba más esos nuevos planteamientos y actos de contrición que usted solicita de los que considera tibios y poco comprometidos. ¡Una vez más: ¿sería tan amable de concretar sus propuestas para que tengamos la suerte de poderlas debatir?.

Juanjo -

Don, o doña, que para eso es un seudónimo, Roberto de Saint-Loup:
Mandar, manda el pueblo, no "los que mandan", o la mejor olvida usted que hace tiempo que vivimos en democracia. Significativo lapsus.

Roberto de Saint-Loup -

El titulillo me viene sugerido no sólo por el artículo de Don Juanjo sino, muy especialmente, por el tono de mi exconmilitona Fátima, cuando afirma que “esos” alumnos que ella y yo conocemos tan bien no nos tienen más que a nosotros. ¡Carajo, pues para no tenernos más que a nosotros nos tratan como a enemigos naturales! Ya digo, el síndrome de Estocolmo. Por lo demás, el artículo del compañero de las Tres Mil Viviendas se me antoja un tanto apocalíptico, y después de releerlo ganas me dan de echar mano del cilicio para expiar mis 37 años de falta de dedicación al alumnado. No sé por qué, pero el discurso me suena, y se me da el pálpito de que ha de resultar grato a los que mandan. Porque nada agrada tanto a los barandas de la Consejería como que las culpas se diluyan: si todos somos culpables, nadie es culpable. Como queríamos demostrar. En esencia se parece mucho al de nuestras autoridades educativas y al de las APAS untadas, una de las cuales venía a sugerir el otro día, de forma sibilina e insidiosa, eso sí, que si un profesor recibía un viaje en la entrepierna, ello se debía, en parte, a que probablemente no había dado el tratamiento debido al angelito. Habrán de convenir conmigo en que el discurso es, cuando menos, peligroso. Alude también Don Juanjo a controles externos. Sean bienvenidos cuando el controlador está en condiciones de ayudar y enseñar al docente, pero no parece que éste sea el caso del benemérito cuerpo de inspectores cuya tarea, hoy por hoy, no pasa del mero control burocrático, en el más deleznable sentido del término. Para concluir, le pediría a Don Juanjo que concretara un poquito más su vaporosa propuesta de “nuevos replanteamientos y admisión de errores” porque, aunque en un plácido retiro, uno se arredra ante la posibilidad de seguir echando mano del flagelo a modo de mortificación.

Alfonso -

Me lo he apuntado para distribuirlo en mi instituto.
Saludos, compañeros.

fatima -

Efectivamente de eso se trata, de ser valiente para mirarse al espejo,de seguir en la brecha, de pensar que esos alumnos, los "peores" a veces no tienen a nadie mas que a nosotros. De ser la solución

Juanjo -

Pues de eso se trata, de invitar-incitar a mirar nuestra parte, que anda descuidada mientras criticamos la de los padres, políticos, etc.

Muchas gracias por la referencia.

Saludos.
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